¿Es Yom Kippur para Nosotros? ¡Si! Pero en el Contexto del Mesías Yeshua

 

¿Saben cuál es una de las preguntas que más me hacen los hermanos cuando se aproxima Yom Kippur? La pregunta siempre se encierra en si debemos ayunar y celebrar esta fiesta como algunas ramas del judaísmo lo hace. No cabe duda de que esta fecha puede traer algunas emociones agria-dulces si no entendemos lo que estamos haciendo. De hecho, esta celebración de Yom Kippur puede ser un enigma para los creyentes en Yeshua. ¿Ayunamos y confesamos nuestros pecados como lo hacen algunas ramas más ortodoxas en el judaísmo? ¿O nos regocijamos al saber que hemos sido perdonados en el único sacrificio eterno del Mesías Yeshua?

Recuerdo mi primer Yom Kippur como creyente dentro de las raíces. Durante días, antes de Yom Kippur, enseñaba a la asamblea la importancia de entrar en las aguas de inmersión.  La razón de esta era para así presentarnos limpios delante de la presencia de nuestro Rey. ¡Sin darnos de cuenta entrabamos en una mezcla de emociones! Desde la alegría de la inmersión en las aguas para purificación y perdón de pecados, hasta la atmósfera sombría de Yom Kippur; mi familia, junto con el resto de nuestra comunidad, confesábamos nuestros pecados y esperábamos el perdón de Dios.

Pero dentro de mí, lograba escuchar esa voz que me aseguraba el perdón y expiación de todos mis pecados. Pero en mis principios, la alegría de mi salvación se mezclaba con la tristeza y la confusión. La razón de esta era porque mi celebración se encontraba lejos del contexto del Mesías Yeshua. Muchas veces terminábamos el “Gran Ayuno de Yom Kippur” con dudas acerca de nuestra salvación y perdón.

 

El Judaísmo y Nuestro Judaísmo

 

Dentro de algunas ramas del judaísmo – ya que no todas son igual – terminan el gran ayuno no buscando el perdón, sino la satisfacción de que cumplieron con su tradición. Una tradición que esta arraigada a la cultura y tradición adaptada a través de los años.

Pero para poder entender como deberíamos de celebrar Yom Kippur, partamos desde la siguiente premisa. ¿Como un creyente en Yeshua, celebrara una fiesta que está llena de tanta angustia y dolor? ¿Especialmente cuando el problema de expiación ya ha sido resuelto por el Mesías? Por lo menos eso es lo que aprendemos en el libro de Hebreos. El libro de Hebreos claramente menciona que el sacrificio del Mesías fue ofrecido una sola vez y por todas. No pasemos por alto que el contexto del libro de Hebreos es precisamente la fiesta de Yom Kippur.

Me atrevería a decir que uno de los problemas más grandes es el problema de falta de identidad. Muchos dentro de las raíces, una vez comienzan a vivir en obediencia, buscan una identidad ajena a ellos. Por ende, comenzamos a imitar culturas y aun tradiciones que nunca fueron parte de nuestro crecimiento. Pero como creyentes sinceros y obedientes a la Torah, pensamos que si el pueblo ortodoxo lo hace; ¿porque entonces no lo debemos hacer nosotros?

 

Identidad

 

Muchos en nuestra comunidad de creyentes, se ven como ciudadanos del Reino de Dios de segunda clase. Muchos piensan que el Pueblo “judío” es el primogénito de Dios (Éxodo 4:22). Esto claramente es una expresión encontrada en la Torah donde menciona a Israel como el primogénito del Eterno.

Pero si no analizamos este verso dentro de un contexto bíblico, asumiremos una idea errónea al respecto. Asumiendo que el Creador dijo algo, similar, comenzamos entonces a vernos como una rama silvestre. Una rama de mala madre que fue injertada al árbol de buen olivo, que es Israel. Les tengo noticias. Si aceptamos los preceptos de la Torah, y vivimos en obediencia al Libro del pacto, entonces usted es bíblicamente judío.

Este pensamiento es central dentro del judaísmo ortodoxo, y de la misma forma es un concepto muy bíblico y antiguo. Dentro del judaísmo del primer siglo, al igual que hoy, muchos judíos son judíos en base a su conversión. Esto no quiere decir que no existan familias con línea ancestral al antiguo pueblo judío.

Pero de la misma forma muchos de estos han entrelazados sus genes en el pasado y hoy.  ¡Es por que el Apóstol Pablo suplicaba a los creyentes de que se dejaran ya de discutir genealogías! 1 Timoteo 1:4, Tito 3:9. ¡El concepto bíblico en el Mesías es que ya no existe ni judío ni griego; sino el nuevo hombre! Uno compuesto de diferentes razas, naciones y lenguas.

Muchos dentro de algunas ramas del judaísmo, nos miran a nosotros en el Mesías, de una forma totalmente distinta. Nos miran como si de alguna forma, nuestro judaísmo no es suficientemente valido. Nos miran como si no tuviéramos parte a la herencia que pertenece al pueblo de Israel. De acuerdo algunas ramas del judaísmo, esta herencia es solo nuestra cuando pasamos por su proceso de conversión. Aun si consideraremos la conversión, sería bastante difícil ya que este proceso de conversión puede durar varios años.

También tenemos que considerar nuestra posición en el Mesías. Por ejemplo, le pregunto a usted; ¿Qué haría usted en el día de Yom Kippur dentro del judaísmo ortodoxo? ¿Aceptaría la intersección de un hijo de Aaron? ¿Aceptaría usted la mediación de un hombre en vez a la del Mesías? Claramente el libro de hebreo trata de explicar este mismo concepto a los creyentes que comenzaban su transición sacerdotal y cambio de altar.

10 Nosotros tenemos un altar del cual no tienen derecho a comer los que ofician en el tabernáculo. 11 Porque el sumo sacerdote introduce la sangre de los animales en el Lugar Santísimo como sacrificio por el pecado, pero los cuerpos de esos animales se queman fuera del campamento. 12 Por eso también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, sufrió fuera de la puerta de la ciudad. 13 Por lo tanto, salgamos a su encuentro fuera del campamento, llevando la deshonra que él llevó, 14 pues aquí no tenemos una ciudad permanente, sino que buscamos la ciudad venidera. Hebreos 13:10-14 (NVI)

La verdad del asunto es que tanto usted, como yo, disfrutamos de esa herencia prometida Abraham. Nosotros también compartimos las bendiciones y las dificultades de lo que significa ser pueblo de Dios. Dios nos hizo hijos y el mundo nos conoce como hijos. Aunque otros podrían tratar de despojarnos de nuestra identidad, muchos de nosotros seguimos abrazando culturas, con sus costumbres y celebraciones. Algunos ortodoxos, superarán sus prejuicios y verán que nuestra identidad y relación con el Dios de Israel es genuina. Pero de la misma forma debemos dejarle saber lo siguiente.  Lo que hacemos – como pueblo de Dios – lo hacemos por obediencia y amor, y no por buscar su aprobación.

El apóstol Pablo tenía mucho que decir acerca de ciertos hábitos que hacen saber a los demás que él también era judío. Al mismo tiempo, recordemos que Yeshua nos dio una gran advertencia. Su advertencia concentraba el no practicar nuestra justicia ante los demás, para que seamos visto por ellos (Mateo 6: 1). Su exhortación incluyó la oración y el ayuno. Por lo tanto, no participemos en actividades durante Yom Kippur, simplemente para ser visto, o para ser aceptados por otros. Nuestra historia es solo legítima, cuando nuestras prácticas tienen un significado para nosotros.

Entendemos, que gran parte de lo que hacemos, o no hacemos, refleja nuestra identidad como nación de pacto. Solo tengamos cuidado, de que nuestra celebración refleje una identidad en el Mesías, y su manera de hacer las cosas.

Por ejemplo, Yeshua dijo;

“Cuando ayunes, no te pongas sombrío como hacen los hipócritas, ya que desfiguran sus rostros para mostrarles a los hombres que están ayunando. Te digo la verdad, han recibido su recompensa en su totalidad. Pero cuando ayunes, ponte aceite en la cabeza y lávate la cara, para que no sea obvio para los hombres que estás ayunando, sino solo para tu Padre, que no se ve; y tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará “. Mateo 6: 16-18

Existen varias prohibiciones dentro de algunas ramas del judaísmo para Yom Kippur. Entre ellas están: El abstenerse de usar cremas, aceites o lociones y abstenerse de lavarse o bañarse. Esto lo podemos ver en el Mishna (Yoma 8.1), y es probable que estas prohibiciones ya existieran en los días de Yeshua. Es interesante como Yeshua nombra dos, de las cinco prohibiciones en este verso.

Sin embargo, Yeshua les dice a sus seguidores, que su ayuno debe ser uno secreto. También, les instruye acerca de bañarse y usar los aceites prohibidos por los rabinos. ¿Qué hacemos con estas diferencias? ¿Seguimos la tradición para sentirnos aceptados? ¿O seguimos al Mesías en sus enseñanzas?

Seguir las reglas al margen religioso del judaísmo, nos da probabilidad de ser aceptados como uno de suyos. Pero ¿la identificación con nuestro pueblo, en Yom Kipur, o en cualquier otro momento, significa ser aceptado por una rama religiosa? No lo creo. Ese precisamente fuel el mensaje de Yeshua. No era solo un mensaje que castigaba la hipocresía religiosa, sino corregía lo errores presentados por la religión.

La identificación es una forma de expresar nuestro continuo deseo de aceptar y abrazar a nuestro pueblo judío. No necesariamente significa que seremos aceptados por ellos, especialmente cuando demostramos nuestra fe en el Mesías Yeshua. Pertenecer al Mesías, significa ser consciente de Sus enseñanzas y manera de vivir.

 

Introspección

 

No podemos seguir todas las tradiciones dentro de la religión simplemente para ser aceptados por ellos. Necesitamos una razón más íntima para justificar lo que hacemos. El tema principal de Yom Kippur es el perdón que hemos recibidos como nación. Es un perdón colectivo. Hay al menos tres verdades bíblicas que deben mantenerse juntas simultáneamente.

Primero, para arrepentirnos de nuestros pecados, conscientes e inconscientes. Cuando nos presentamos ante el Creador del Universo, lo hacemos confiadamente. Confiamos en el sacrificio perfecto de nuestro Señor y Salvador Yeshua. De acuerdo con la escritura, Dios nos declara Justos delante de Él. La base de esta es la justicia del Mesías Yeshua, en su muerte, sepultura y resurrección. (Romanos 3: 21-26; 5: 1; 8: 1, 30, 33-34).

Esto es en base a un acto declarativo de Dios y no a un proceso basado en nuestras obras. A través del Mesías, somos infundidos con justicia. Esta Justicia tiene lugar en el creyente de una vez para siempre. (Romanos 5: 12-21; Filipenses 3: 8-9; 2 Corintios 5: 19-21)

Segundo, Dios nos ordena que confesemos nuestros pecados mientras pecamos (1 Juan 1: 9). Este mandato no solo se aplica a nuestra justificación inicial como nación, sino la confesión continua en curso de todos los creyentes en el Mesías.

Tercero, Dios no solo nos ordena que confesemos nuestros pecados, sino que también promete perdonarnos en el futuro. En un sentido real, depende de nuestro perdón en cuanto a si perdonamos a otros, después de haber sido justificados. (Mateo 6:14; 18: 15-35, 1 Juan 1: 9, Santiago 5:15)

Yom Kippur es una buena ocasión para mirar dentro de nosotros y hacer un inventario espiritual. Con sus temas centrales de pecado, expiación y perdón, la fiesta se presta naturalmente a este tipo de introspección espiritual. Aunque somos hechos justos en el Mesías, todavía seguimos pecando mientras continuamos en este caparazón llamado carne. Se nos dice que debemos huir del pecado y seguir la justicia, pero al mismo tiempo, Juan nos recuerda sin rodeos:

“Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros” (1 Juan 1: 8).

Yom Kippur se enfoca en la necesidad de confesar el pecado y recibir el perdón de Dios. Este no solo se presenta para promover nuestro testimonio a los demás. También es presentado pata presentar la oportunidad de discutir asuntos espirituales que normalmente no acostumbramos a hablar. Especialmente cuando se trata de una lucha interna. Este se convierte en un día festivo para nosotros mientras hacemos un balance de nuestras propias vidas ante Dios.

La letanía de pecados que confesamos en El, a través del “Al Chet”, actúa como un espejo para nosotros. Este espejo de confesiones sirve para nosotros mismos como un espejo de honestidad y humildad. Mientras confesamos nuestros pecados conscientes e inconscientes, encontramos un lavacro con la sangre Eterna del Mesías Yeshua.

Sin embargo, si asiste a los servicios tradicionales de Yom Kippur, manténgase alerta mientras avanza en la liturgia. Discutamos algunos protocolos dentro del sistema tradicional que ha construido algunas ramas del judaísmo. Estos, para abordar la realidad del pecado y el perdón de Dios, no están teológicamente coherente con nuestra fe. No creemos que se hayan abierto tres libros en Rosh Hashanáh. No creemos que únicamente tenemos diez días para arreglar todo antes de que se cierren los libros y se selle nuestro destino. No creemos que el arrepentimiento, la oración y la caridad (o las buenas obras) puedan garantizar el perdón de Dios. Entendemos más bien que solo la sangre de Yeshua tiene ese gran mérito.

Para conservar tu integridad espiritual, considera permanecer en silencio durante las oraciones que contradicen tu fe. Habiendo dicho eso, creo que la mayoría de las oraciones tradicionales de Yom Kippur están de acuerdo con el contexto bíblico. De la misma forma, dentro de las oraciones de Yom Kippur, no veo razones para no participar plenamente en ellas. Por supuesto, la mayoría de las congregaciones mesiánicas han resuelto estos problemas modificando o eliminando algunas de las oraciones tradicionales. De esta forma el servicio de adoración es consistente con nuestra fe en Yeshua. Es poderoso recordar, especialmente en Yom Kippur, el siguiente texto: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo, para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad” (I Juan 1: 9).

 

Intercesión

 

Una de las características más importantes de Yom Kippur es el ayuno. Se considera que el ayuno cumple el mandamiento bíblico de “negarse a sí mismos” o “afligir sus almas” (Levítico 23:27). Este principio es uno más bien añadido en bases a tradiciones a través de milenios. El texto en Levíticos 23:27 nunca menciona el ayuno (abstinencia de alimentos). Esto no quiere decir que no participemos en este. De hecho, aun el apóstol Pablo le llama el día del Gran Ayuno (Hechos 27:9).

De acuerdo con el contexto bíblico, lo que se aflige en Yom Kippur es el alma (nefesh). Pero de la misma la palabra hebrea “nefesh”, habla garganta, y no necesariamente de un espíritu dentro del hombre.

Los creyentes en el Mesías en el primer siglo nunca dejaron de ayunar aun después de haber recibido el Espíritu Santo. Hch. 13:1-3, Hechos 14:23. El ayuno nos permite dejar a un lado nuestros deseos carnales, y nos ayuda a concentrarnos en nuestras necesidades espirituales.

En Nehemías, el ayuno se usa para expresar profundamente el arrepentimiento por el pueblo (9: 1). Más tarde, Dios habla por medio del profeta Joel y declara lo siguiente:

“Ahora, vuelve a mí con todo tu corazón, con ayuno, lloro y luto” (Joel 2:12).

En otros casos, el ayuno es un medio de intensificar la oración ante una necesidad extrema. Esto era a menudo cierto cuando los enemigos de Israel venían a invadir la tierra. Véase Ester 4: 3, II Crónicas 20: 3. Lo mismo ocurre en Yom Kippur, cuando entendemos que nuestro destino individual está en juego.

 

Conclusión

 

Como creyentes, ciertamente podemos ayunar como una expresión de arrepentimiento y como una intensificación de la oración. Pero hay otra razón para ayunar en Yom Kipur. Esa razón es intercesión. Cuando Ezra quiso orar por el pueblo que salía de Babilonia, llamó un ayuno (Esdras 8:21). Daniel ayunó mientras oró en nombre de la nación judía exiliada (Daniel 9: 3).

Yom Kipur es un momento muy apropiado para interceder en nombre de nuestra familia y amigos que no conocen al Mesías. Nuestro ayuno puede ser un momento de intensificación y profundización de nuestra oración por los demás. A medida del tiempo, necesitamos ayuda y aliento. Esta fuerza muchas veces es producto de nuestro intenso clamor a Él.  Especialmente cuando nos encontramos orando por aquellos que no han mostrado un interés positivo al Mensaje de Yeshua. Yom Kipur puede proporcionar el impulso que necesitamos para interceder por los miembros de nuestra familia, y aun nuestra nación.

Como creyentes en Yeshua, aquellos que conocen el gozo de la salvación, muchos de nosotros nos acercamos a Yom Kipur con emociones encontradas. ¿Nos regocijamos, sabiendo que no es característico de acuerdo con nuestra fe y experiencia? ¿O tomamos este día para examinar nuestras vidas y confesar nuestros propios pecados a Dios? Sin duda, hay espacio para ambos. Un marco de identificación, introspección e intercesión proporciona muchas ocasiones para arrepentirnos y regocijarnos al recordar su perdón. Yom Kipur es un día que nos permite acercarnos a Dios colectivamente al expresar lo que está en nuestros corazones.

Que Dios esté contigo mientras usas la ocasión para Su gloria.

 

Shalom

Pastor – Moreh Ely Hernande